A Jesús Gil Marín (Madrid, 1961) le gustan los detalles. Estos días escribe a mano la felicitación de Navidad para sus más de 400 empleados. Disfrutón, de carácter afable y costumbres clásicas, se declara apasionado de los caballos y de su primera y única nieta, Gracia. Recibe en su despacho del centro de Madrid, decorado con bustos de caballos y numerosas fotografías, sobre todo de su familia, aunque también hay una con el Papa Francisco. Expolítico —fue alcalde de Estepona entre 1995 y 1999—, ex vicepresidente del Atlético de Madrid y fundador de la inmobiliaria Gilmar junto con su socio y amigo Manuel Marrón, este año ha celebrado los 40 años de historia de la red de agencias especializada en viviendas de lujo en la tuvo mucho que ver su padre, Jesús Gil, el que fuera presidente del Atlético de Madrid y alcalde de Marbella.

Pregunta. Con qué se queda: ¿el fútbol o la política?

Respuesta. Creo que la política de hace veintitantos años, que es cuando fui alcalde, es muy distinta a la de ahora. Ahora, creo que no cotiza mucho. Me sentí muy orgulloso de poder trasladar el bienestar a la gente y necesitaba hablar, tocar, sentir a la gente. Ahora, yo creo que los políticos o no pueden o no quieren o no les parece que eso es lo que hay que hacer. Creo que la política ha ido a peor en muchos sentidos. Yo no podría estar en un sitio donde me están insultando, creo que no tiene sentido.

Y el fútbol, pues qué te va a decir igual, es una pasión muy bonita que también tiene su lado complicado. Creo que mi hermano Miguel Ángel es un genio y lo hace de maravilla y la prueba está en los éxitos que ha cosechado el Atlético de Madrid.

P. ¿Vive en la ciudad o en el campo?

R. Vivo en una finca a las afueras de Madrid con mis gallinas, con el huerto, ahora estoy pendiente de conseguir unos plantones de fresa espectaculares. Tengo tomates, alcachofas, pepinos, pimientos, lechugas… El coger una navajilla, aceite y sal e irte con un amigo a hablar cogiendo un tomate creo que es una de las experiencias más enriquecedoras. Luego tengo otra finca en Galapagar que es una explotación cinegética. Tengo ahí un chaval que es como un hermano o un hijo pequeño, y es el que lo lleva todo.

Crío cuatro razas de perros que me encantan: Mastín español, Dogo alemán, el ratonero bodeguero andaluz y Teckel. Y tengo avestruces, alpacas, aves, hay como 15 especies de faisanes, cisnes, pavos reales…Cogemos los huevos y los vendemos.

P. ¿Vende los huevos?

R. No te diré que sea un negocio del que se pueda vivir, pero me hace que recargue las pilas y es otra manera de sacar beneficio. También me encanta regalar aquí en la oficina. Hace poco traje magdalenas hechas con huevo de avestruz.

P. Montar a caballo es una de sus grandes pasiones. ¿Qué le aporta?

R. He montado a caballo toda mi vida y también he hecho doma clásica. Ya no le puedo dedicar el tiempo que le dedicaba antes, ahora solamente puedo los fines de semana. Un sábado monto cuatro o cinco caballos. El caballo es un animal muy noble. La comunicación con el caballo me parece preciosa y a mí me evade absolutamente de la realidad. Me creo que estoy en la conquista de América, o con John Wayne. Me encanta y el dar paseos con amigos es un lujo.

P. ¿Así libera estrés?

R. Sí, claro. No hablar con humanos un sábado por la mañana o un domingo por la mañana me parece un privilegio que me ha otorgado el de ahí arriba.

P. Tiene una nieta de poco más de un año. ¿Ejerce de abuelo?

R. Es una experiencia brutal. Mi nieta y yo tenemos una relación especial. Esté con quien esté, si me ve, se tira a mis brazos.

P. Ha recorrido buena parte del mundo. ¿Le sigue gustando viajar?

R. Cada vez menos, pero como a mi mujer le sigue encantando, me toca viajar.

P. ¿Cuál es el destino que más le gustó?

R. Asia me encanta. Me encanta la forma de pensar y el respeto a los mayores. En Asia, lo que diga un mayor tiene muchísima importancia. Aquí poco menos que los tenemos tirados en la cuneta.

P. ¿Quiénes son sus amigos?

R. Tengo varios grupos de amigos. Están los de pequeño, que nos criamos juntos, que hicimos las primeras trastadas juntos. Cada uno hemos evolucionado de una manera, pero a pesar de todo nos sentamos a la misma mesa y nos seguimos partiendo de risa. Y luego le he hecho muchas horas a Gilmar, así que los clientes a los que hemos vendido o les hemos comprado o hemos hecho algún negocio, acaban siendo amigos.

P. Hablando de Gilmar, ¿cómo da ese salto de Los Ángeles de San Rafael al segmento de lujo?

R. Por la generosidad de mi padre. Mi padre, tanto para mi socio Manolo como para mí ha sido una figura importante. Y siempre muy generosa, porque siempre nos ayudó. Nunca puso dinero, pero siempre nos ayudó. Mi padre nos dejó vía libre e inclusive nos asesoró.

P. Participa como accionista en Zalacaín. ¿Es de buen comer?

R. A mí me encanta comer y, sobre todo, jugar al mus. Entonces, a todos los sitios a los que voy, igual no es muy correcto decirlo, pero me tienen que dejar fumar y jugar al mus. A casi todos los sitios donde sabes que te van a tratar con cariño y bien. Me encanta El Qüenco de Pepa, obviamente Zalacaín, Urrechu, Lucio, los de Félix Colomo, 1911, Filandón y El Pescador.

Mi socio es el vicioso del tema de la restauración. Tuvimos una época que nos íbamos tres matrimonios durante un fin de semana de homenaje gastronómico por restaurantes con estrellas Michelin. Un fin de semana íbamos a Cataluña, otro al País Vasco. Pero ya no lo hago.

P. ¿Cómo se cuida?

R. Como más verdura, antes era un loco de la carne, ahora como más saludable. Y hago mucho deporte todos los días. Hago cardio, pilates y pesas.

P. Prefiere ver los partidos del Atlético de Madrid en el campo o en casa?

R. Desde que murió mi padre no he pisado un campo de fútbol para ver un partido. Desde muy jovencito, bien por Los Ángeles de San Rafael, por Gilmar, por la política o por el fútbol, he trabajado todos los fines de semana de mi vida. Descubrí para qué sirven los fines de semana y los dedico a mí y mi familia.

P. ¿Qué recuerdos tiene de su padre Jesús Gil?

R. Mi padre era un agricultor nato, todos los días estaba sembrando y rara es la semana que no me encuentro a alguien que dice ‘tu padre me ayudó en esto, me hizo esto otro’. Era una persona hecha así misma, quizá primitiva y rudimentaria en algunos aspectos, pero con unos valores humanos brutales. Es la persona con la que más he discutido, pero a la que más he querido. A mi padre le he querido con ceguera.

P. ¿Van a vender el Atlético de Madrid?

R. Depende de mi hermano, que es el mayor accionista. Yo supongo que algo tendré, pero es mi hermano el que manda. Lleva mucho tiempo recibiendo ofertas. Supongo que mientras mantenga la ilusión de seguir, seguirá y cuando la pierda se dedicará a lo que más le gusta que es ejercer de veterinario.

P. ¿Qué es para usted ese club?

R. Es el fútbol. Me ha permitido conocer a muchísima gente. El palco de un campo de fútbol es una cosa que si se trata bien es muy interesante, te abre puertas, aunque es muy sacrificado. Enrique Cerezo tiene un papel protagonista ,y aparte de ser un tipazo y un buen amigo, es el mejor relaciones relaciones públicas que se puede plantear un equipo de fútbol.

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