Las grandes hoteleras españolas han puesto a Marruecos en el punto de mira. Grandes cadenas como Barceló, Riu, Iberostar y Meliá han elegido en los últimos años el país norteafricano para seguir creciendo ante la elevada competencia en Europa, Asia y América, y aprovechar el boom turístico en Marruecos, que espera batir este año su récord de turistas extranjeros. Esas cuatro empresas suman ya 18 hoteles operativos y prevén seguir creciendo en ese mercado.

Marruecos se presenta como un destino estable, tanto desde el punto de vista político como social, en comparación con otros países de la región, como Túnez o Egipto. En los 11 primeros meses de 2023 (últimos datos disponibles), recibió 13,2 millones de turistas, superando las estadísticas que se registraron en el conjunto de 2019, antes de la pandemia, cuando recibió 12,9 millones de viajeros. Y prevé haber cerrado 2023 con 14 millones de visitantes extranjeros, según las estimaciones del Ministerio de Turismo, a pesar del terremoto que afectó sobre todo a Marrakech y el Alto Atlas, la parte más turística del país. La catástrofe, el segundo mayor seísmo de su historia, dejó casi 3.000 muertos y 300.000 personas sin hogar. Sin embargo, no ha provocado de forma significativa cancelaciones de reservas. La cifra de 14 millones está lejos de los 83 millones de viajeros con los que España espera haber cerrado el año, pero suponen un mercado muy atractivo y con potencial de crecimiento para las empresas hoteleras.

Una de las empresas que está apostando más fuerte es Barceló. El grupo familiar mallorquín cuenta con ocho hoteles gestionados en seis ciudades —Rabat, Casablanca, Marrakech, Tánger, Fez y Agadir— con más de 1.600 habitaciones y 1.200 empleos directos. Fuentes de la empresa explican que desembarcó en el país en 2006 y esperan incorporar nuevos hoteles, principalmente de 4 y 5 estrellas, tanto en el segmento vacacional como urbano.

Su última operación es muy reciente: en octubre el grupo anunció una inversión de más de 80 millones de euros en la adquisición y posterior reforma de dos hoteles de cinco estrellas en Casablanca y Rabat, hasta entonces operados por la marca Farah. “Somos una empresa familiar que busca tener equilibrio entre propiedad, gestión y alquiler. Buscamos solidez, inversiones a largo plazo, con la visión puesta en la permanencia y no en la maximización de la inversión en el corto plazo. Es por ello que, en determinados destinos donde preferimos comprar hoteles, el crecimiento es más lento”, explican en Barceló.

En cuanto a Riu, aterrizó en 2002 con el grupo marroquí Tikida como socio. Juntos abrieron dos primeros hoteles en la localidad de Agadir, que actualmente siguen operando junto al Riu Palace Tikida Agadir. Además, cuentan con dos establecimientos más en Marrakech y otro en Taghazout. “Estos seis hoteles son fruto de una fuerte alianza que perdura tras más de 20 años”, explican en la empresa.

En 2023, Riu tuvo un nivel de reservas y ocupación “muy positivo”, con una tasa de ocupación superior al 87%, por encima de 2019, a pesar del terremoto sufrido en Marrakech en septiembre. Las previsiones para el inicio de 2024 van en la misma línea y prevé recibir nuevos viajeros gracias a la apertura de nuevas líneas aéreas, en particular las procedentes de los países bálticos y las italianas.

También son optimistas en Iberostar. La cadena hotelera tiene en la actualidad tres hoteles en Marruecos, con 1.273 habitaciones. La empresa afirma que ha registrado una evolución muy positiva de este destino desde el fin de la pandemia: espera cerrar 2023 con un resultado al alza y sus previsiones para 2024 también apuntan a una tendencia al alza. “Identificamos aún más potencial de crecimiento por un incremento en la demanda, sobre todo en mercados de origen como Reino Unido, Alemania y Francia”, explican. “Observamos una apuesta decidida por el sector turístico en el país, con medidas eficaces para fomentar que la industria turística y el cliente final apuesten por Marruecos”.

Por su parte, Meliá tiene un hotel, en Marrakech, con buenas previsiones también para 2024. La cadena mallorquina busca oportunidades en el país y, aunque no tiene ningún proyecto cerrado, fuentes de la empresa afirman que hay varios proyectos encima de la mesa que están valorando. “Nuestra voluntad es crecer en el país”, afirman. No solo las grandes cadenas están presentes en Marruecos. Por ejemplo, el grupo Inveravante, de la familia Jove, tiene cinco hoteles en propiedad en Tánger y Casablanca operados por Four Seasons, Pestana y Hilton.

Turismo europeo

Los turistas que llegan a Marruecos son mayoritariamente europeos, el 70% del total, sobre todo procedentes de Francia y España. Pero está creciendo la afluencia de otros países, como Israel, que en 2020 estableció relaciones diplomáticas con Rabat y acordó la introducción de vuelos directos. El impulso que se quiere dar al turismo desde el Gobierno marroquí está resultando clave, según las empresas. La Caja de Depósitos de Gestión es el organismo público que destina parte de su inversión a hoteles, mientras la Oficina Nacional de Turismo de Marruecos está emprendiendo varias acciones para apoyar a la industria turística con subsidios otorgados a varias aerolíneas para fortalecer las conexiones a nivel interno e internacional. Además, se está invirtiendo para renovar algunos lugares históricos.

Las ambiciones de las empresas españolas en África van más allá de Marruecos. En los últimos dos años, Barceló ha abierto nuevos hoteles, tanto en el norte de África y Oriente Próximo. En la actualidad, la cadena familiar gestiona 20 hoteles en cinco países: además de Marruecos, en Túnez, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Omán. Y tiene previsto seguir creciendo en esta zona geográfica, con posibles proyectos en Qatar y Arabia Saudí. También Riu ha hecho una apuesta fuerte por África. En 2022 abrió su primer hotel en Senegal y espera abrir más, tal y como ocurrió en otros destinos de ese continente, como en Cabo Verde. Además, este pasado 2023 presentaba su segundo hotel en Zanzíbar. En la actualidad, suma un total de 15 hoteles en África: seis en Marruecos, dos en Tanzania, uno en Senegal y seis en Cabo Verde. Por su parte, Iberostar tiene seis hoteles en Túnez, mientras Meliá cuenta con otros tres en Tanzania.

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